un paramo, el abuelo y un poco mas…

La luz irradiada por el sol, llega a un ser, de grandeza y pureza, que desde el nacer arropa el mundo de placer, la montaña encierra su vida entre el poder, protegiendo aquel resplandecer, al humedecer sus enormes y majestuosas hojas por doquier, el agua aridece a la vida por la existencia de su energía, aquella que es agradecida con cualquier mago del que su magia le es aparecida; desde el renacer de la vida, se encuentra en la profundidad desconocida, una criatura sin procedencia alguna, no es distinguida, ni del vigilante sabida, su existencia es dudosa y ante el vagante peligrosa, le dicen la gallina de oro, un tesoro, asombroso y misterioso, el ser que representa el nacer de un páramo majestuoso.

La incertidumbre que desbocan aquellas palabras locas, de dos hombres liderados por sus tropas, los decididos a aventurarse por el poder que la naturaleza evoca; uno de ellos era envidioso y muy dudoso, esperando con ambición una vida de pasión; el otro era el abuelo, galante y portentoso, la existencia le agradecía por las vibras de su esencia y en la grandeza de su decencia, la bestia lo inunde en la alegría de una vida elegida; han de empezar sus caminos, por un lugar raramente conocido, se denominan como aquellos piratas, navegando por una tierra plutócrata.

El primer hombre, rueda sus patas entre las frondosas plantas, en el anhelo deseoso de poseer una gallina lujosa y luminosa, ante la ignorancia en la consecuencia de una vida engañosa; antes de comenzar su andanza, propone un reto, en la emoción de un glorioso deseo, dirigiendo su atención, al abuelo, con grande humor le pronuncia al dialogante su aparecida proposición:

– A ti abuelo, el hombre que acabo de conocer del que su existencia era nula hasta este amanecer; entre mis pensamientos he decidido proponerte un reto, en mis sentimientos te expongo un profundo deseo, aquel caballero que encuentre, rapte y capte aquel codiciado deseo, he de compartirlo con el otro, para así, demostrar la nobleza que se representa entre nosotros.

-Joven apasionado por la vida, para aclarar tus deseos has de sentir la frecuencia del vivir, conectarte con el sentir y dejar de reprimir un verdadero ser encontrado en la cárcel de un arraigado pensamiento, aquel que se sostiene entre el ritmo de tus propios egos.

En la confusión de la conversación, recibida ante oídos sellados a las palabras de un abuelo sabio; aquel joven encontrado en el camino hacia un páramo liderado con fuerzas externas al pensamiento humano, decide comenzar su andanza, llevando las armas que dañan las plantas, animales y hasta contaminan su agua, entre más camina, el viento lo guía a un mundo sin salida, borrando por cada paso su rastro; el pirata, se inunde entre la deseosa ambición de encontrar una estabilidad material, aquella que es tan superficial, al adentrarnos a la verdadera esencia de la realidad, el ignorante es confuso y absurdo, buscando las respuestas en las energías externas a su propia existencia, dañando desde su presencia a la amorosa madre tierra.

El joven comienza a correr, al escuchar el rugir del animal, sin salida entre la absorbente oscuridad, decide trepar a un árbol de magnifica inmensidad, al subir hasta su coronilla, este navegante ha de denotar, los ojos vistosos, de una bestia descubierta por la luz de la luna, la cual, solo recae en su propia existencia, el peligro es encontrado, y sus egos están asustados, en un solo golpe, salta del árbol, cayendo en un inmenso lago, el cual, no soportaba su negatividad, así que decide demostrar, a un joven, el verdadero poder, surgido desde la pureza del ser; la corriente del agua aumenta su velocidad, el temeroso pirata sin saber nadar, ahoga su respirar en las moléculas de un agua peligrosa a su andar, estaba a punto de ahogar su presencia y desaparecer en la poderosa naturaleza, cuando desde la tormentosa oscuridad, se presenta una deidad, la cual, desde su bondad decide rescatar al joven de la adversidad.

Entre luces radiantes de un hechizo amenazante, se pronuncia el grito escalofriante, saliente desde la profundidad del pirata asustadizo y con su egoísmo vibrante en color cobrizo; al ver al abuelo portentoso y galante ante su sangre sobrante, identifica la esencia del hombre a su presencia, con cubertura en oro se denota el tesoro, en forma de abuelo se representa con anhelo una vida de ensueño, entre risas el joven transforma su dolor en su prolífera ambición, tocando con manos manchadas de avaricia, a la magnífica energía, en el rose de sus cuerpos materiales, entre el oro y la carne recae la llamada abominación, la fuente de su confusion.

Al navegante se le hechiza de dolor su débil corazón, si en andanzas ha deseado recorrer la inmensidad de un mundo viviente en la majestuosidad de su gran poder, he de no escapar y sin ninguna otra posibilidad su destino se sellará en la búsqueda de una salida eterna, sin la presencia de su desconocida esencia.

“si un navegante ha de entrar a el corazón de la realidad, entre buenas vibras ha de estar, para así encontrar a la madre tierra en el amor de su espléndida majestuosidad”.

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